Twitter

ENTREVISTA A JORDI RP

Hoy tenemos el placer de tener en Dividend Street a JordiRP, un conocido inversor de la comunidad. Afincado en Badalona, le podemos seguir en Twitter desde 2012 (@jordiribera74), y tuvimos el placer de conocerle en las II Jornadas de Independencia Financiera en Valencia en septiembre de 2019. Más tarde coincidimos más veces en las quedadas de inversores organizadas por la comunidad de Cazadividendos en Barcelona.

JordiRP forma parte de la reciente iniciativa Cartas del Dividendo, junto a Alberto, Antonio, Eloy Snowball, SergioZgz y Mannel Perry. Se trata de una Newsletter volcada en el análisis de empresas adecuadas para la estrategia de inversión DGI (Dividend Growth Investing), y la publicación de artículos y noticias relacionadas con el dividendo de dichas empresas.

JordiRP se define como: “Un inversor en constante progresión y aprendizaje. Aplico a esta ciencia lo mismo que al trabajo y a la vida en general: vive el presente, mantén la vista hacia el futuro pero no pierdas el ojo en el pasado para ver qué te ha permitido llegar hasta aquí. Me mantengo fiel a mi proceso inversor, plenamente adaptado a mí y mis circunstancias pero totalmente flexible para adaptarlos a los muchos cambios que te va presentando la vida. Empieza hoy, repite mañana. Disciplina, sentido común y el mejor aliado para esta estrategia: el tiempo.”

Para nosotros Jordi es un referente en nuestro estilo de inversión y admiramos su manera de vivir el camino hacia la independencia financiera. Por ello estamos encantados de tenerle en Dividend Street para poder conocerle algo mejor.

¡Vamos allá!

TRAYECTORIA

¿Cuál fue tu primer contacto con la bolsa? ¿Tuviste algún mentor?

Yo no tengo estudios superiores (más allá de haber hecho la selectividad) porque siempre tuve claro que quería hacer. Monté la empresa con 20 años en 1994 y ahorré todo lo que pude para la entrada de una casa y casarme. Siempre se me han dado bien los números y por mi trabajo no me ha quedado otra que aprender de contabilidad. No estudié nada de finanzas y todo lo que he aprendido ha sido autodidacta, pero ahorrar lo que se dice ahorrar lo aprendí de mi madre, quien me enseñó un método muy simple y básico pero que sigue siendo igual de válido a día de hoy. Del dinero que ella ganaba, apartaba lo necesario para los gastos, otro montoncito para imprevistos o extras y el resto (el ahorro) lo guardaba en un tercer sobre. Creo que además de las enseñanzas de mi madre, hay algo innato en la manera de ser de uno que le lleva a mostrar interés por estas cosas. Durante muchos años fui ahorrando e invirtiendo en depósitos, cuentas remuneradas y algún fondo (este último punto sin tener ni idea, todo hay que decirlo). No había oído hablar todavía del interés compuesto, aunque sin saberlo ya lo estaba poniendo en práctica pues cuando terminaba un depósito, cogía el principal, los intereses y el nuevo ahorro e iban de cabeza a otro nuevo. Era lo que se llamaba un “cazadepósitos” y seguía páginas en internet donde se marcaban rutas para maximizar ese tipo de inversión. Pero llegó la crisis del 2008 y se acabó la fiesta. Era el momento de buscar una alternativa.

Mi primer contacto con la compra de acciones como tal fue a finales de 2009 en una sucursal de Caixabank animado por un tío mío. Mientras mis abuelos estuvieron vivos, era costumbre reunirse toda la familia prácticamente todos los domingos a comer. Allí, alrededor de aquella mesa, los mayores solían conversar siempre sobre los mismos temas: negocios (pues toda la familia se dedicaba a lo mismo) y el Barça. Pero dos tíos míos también solían debatir sobre bolsa. Bueno, más que debatir lo que hacían era competir, cada uno defendiendo su versión tratando de imponerla sobre la del otro. Vamos, los representantes del cuñadismo que habitan en todas las familias. Y lo cierto es que ambos defendían métodos que en el fondo eran un reflejo de su trayectoria vital. Adictos al Expansión y al teletexto (es lo que había en esa época) uno trataba de pegar el pelotazo con Terras y similares y el otro se dejaba asesorar por “su amigo, el del banco” acumulando un buen capital en las blue chips españolas del Ibex-35. Y puestos a dejarme aconsejar, opté por el segundo. Hoy sé que no debería haber hecho caso a ninguno de los dos, jajaja.

Así que por aquel entonces liquidé los dos fondos que Caixabank me habían endosado tiempo atrás más todo el ahorro que había acumulado esos años saltando de depósito en depósito y compré, como no, desde ese momento y en los siguientes años medio IBEX-35 pues las blue chips patrias que pagan dividendo era lo más parecido al tipo de inversión que yo llevaba practicando en los últimos 15-20 años. Pasaría aún un tiempo antes de darme cuenta de lo equivocada que era esa estrategia de inversión. Pero la semilla ya la habíamos plantado.

¿Has tenido alguna mala racha o algún factor que te haya hecho dudar sobre esta estrategia? ¿Cómo has afrontado las distintas crisis bursátiles que te ha tocado vivir?

No, rotundamente no. Cuando uno decide invertir debe encontrar un tipo de estrategia que se adapte a los sesgos y condicionantes propios de cada uno. He cometido muchos errores y lo seguiré haciendo, pero en ningún momento he tenido sensación alguna de dudar que la inversión en dividendos crecientes es la estrategia que mejor se adapta a mí y mis circunstancias. Elegí esta estrategia por la posibilidad que me da de recibir unos ingresos en efectivo que pueda usar como yo decida sin necesidad de vender mi patrimonio.

Yo creo que lo más importante es construir un proceso inversor que sea compatible con tus circunstancias personales, con tus sesgos psicológicos y que se encamine a cumplir tus objetivos: qué quieres, cuánto quieres y cuando lo quieres. Eso es lo básico, en lo que uno debe concentrarse y sobre lo que nunca tiene que dudar.

Para invertir hay que ahorrar. Y para ahorrar hay que ganar dinero. Son tres procesos que van unidos y conectados. Al final, todo se reduce a repetir una y otra vez todo esto, como un martillo pilón y sacarle una rentabilidad que sea satisfactoria para ti. Hoy en día leo y escucho a mucha gente entrando en activos o implantando estrategias que son las ganadoras del momento o las que están de moda. Un día es el Value, otro el Growth, otro China, las criptomonedas, el Nasdaq nuevamente,…… Hay demasiado ruido, demasiada información, lo que paradójicamente conduce a mayor confusión. No quieras competir. Construye tu plan inversor, fija tus objetivos. Los tuyos. No los de los demás. No quieras ir demasiado rápido porque las prisas son malas consejeras. Es mejor ir lento pero seguro. Y además es mucho más tranquilo, placentero y disfrutarás más del trayecto.

La vida no es un camino recto sino lleno de curvas y altibajos, lo que obliga a uno a ser flexible y a estar en constante fase de aprendizaje. Toda duda que aparezca tiene que servir para mejorar el plan. Todo cambio que venga de improviso tienes que adaptarlo a las nuevas circunstancias. El plan inversor no es algo estático sino algo en continuo proceso de evolución. Pero la filosofía del mismo sigue intacta desde el primer día. Para mí es muy importante la preservación del ahorro y cómo gestionar su futuro retorno. Para ello sigo acumulando activos, construyendo poco a poco, lento pero seguro, porque estoy convencido de que esa es la estrategia ganadora. Ahorrar, con ello comprar acciones, de ellas cobrar dividendos, reinvertirlos en más acciones y vuelta a empezar. Una y otra vez. Una y otra vez. Y muy importante: el espacio temporal. El tiempo es el gran aliado en todo el proceso porque el tiempo es el “verdadero amigo” de mi plan (y debería ser el de todos). Simplemente es todo lo que precisa para que haga bien su trabajo.

En cuanto a las caídas del mercado, si te metes en este mundo tienes que entender y aceptar que antes o después te tocará vivir esos momentos. A mí las dos grandes crisis del 2000 y el 2008 me pilló fuera por lo que no puedo dar testimonio sobre ello pero por la naturaleza de mi trabajo tengo muy asumido esos vaivenes y soy consciente que a lo largo de los próximos años viviré más situaciones de ese tipo. En diciembre de 2018 cuando el mercado cayó un 20% en apenas un mes me mantuve firme en mi plan e incluso aproveché para aflorar minusvalías de errores de inversión pasados como BBVA o Telefónica e invertir ese dinero en mejores empresas. Pero en esos momentos seguía aún bajo los efectos del sesgo de anclaje y cometí el error de no haber rotado el resto de acciones similares que no aportaban nada a mi cartera. Asumir esto me costó todavía un tiempo y así como las caídas siempre lo he sobrellevado bien, este punto del empecinamiento de mantener malas empresas lo he gestionado mucho peor. Después llegó la gran caída de febrero-marzo de 2020 a raíz del Covid-19 y al igual que la anterior vez no me puse nervioso. Seguía totalmente invertido, nada de darle al botón de vender y fiel al proceso. Incluso tuve la inmensa suerte de disponer en esos momentos de un cash extra por la venta de unos fondos growth y utilicé parte de él (la mitad) para cargar fuerte en algunos valores que estaban a precio de derribo. Pero el mercado se giró para irse para arriba enseguida y cometí el tremendo error de querer cronometrarlo. Pensando que habría una segunda caída, la otra mitad del dinero que quedaba la reservé en forma de órdenes de compra en rangos bajos esperando esa caída que nunca llegó. Y a pesar de que cada mes seguía comprando y reinvirtiendo los dividendos tal como marcaba el plan, lo cierto que durante 4-5 meses guardé una parte para órdenes de compra a precios más bajos. El experimento duró 4-5 meses hasta agosto-septiembre cuando transformé todas esas órdenes limitadas a órdenes de mercado y corregí el error que estaba cometiendo. Ojo, cuando defino error me refiero a la mala ejecución de mi plan, el mío, pues para nada cuestiono a quien hace un uso distinto de la gestión de la liquidez y los precios de compra-venta. Yo estaba traicionando mi proceso inversor, no estaba siendo fiel a él. Lo de menos es si acerté o me equivoqué, que me equivoqué. Lección aprendida.

¿Tienes a algún autor de referencia sobre inversión?

He leído mucho, muchísimo a lo largo de todos estos años. Ya fueran libros, documentos, blogs o foros. Ha habido muchísima gente (la mayoría anónima) que ha tenido influencia en mí a la hora de construir mi proceso inversor y definir mi manera de invertir. Podría contestar a la pregunta nombrando a Warren Buffett, a Peter Lynch, a John Bogle, a William Bernstein o a Pat Dorsey por citar algunos. Mentiría si no dijera que son personalidades de enorme éxito y figuras dignas de admirar. Incluso algún libro suyo he leído, pero no los considero mis referentes por la sencilla razón de que mi realidad no es extrapolable a la suya y mis objetivos nada tienen que ver con los suyos.

Y es que para mí, un referente es alguien a quien quiero emular o replicar. Una persona que me transmite unos conocimientos o enseñanzas que yo no tengo pero que quiero lograr para llegar hasta el punto donde está él. Y a lo largo de mis años como inversor, me he ido encontrando en distintas etapas a personas anónimas que hacían saltar en mí un clic que provocaba que quisiera absorber absolutamente todo lo que publicaba o decía. Y todos y cada uno de ellos están representados y plasmados en mi proceso inversor. A algunos ya no los sigo pues ya me aportaron aquello que precisaba, a otros los sigo leyendo incondicionalmente y siguen apareciendo nuevos referentes pues en esta carrera de fondo uno está en un proceso de aprendizaje continuo.

Por ejemplo, Chowder (un usuario de Seeking Alpha) es alguien que ha tenido una enorme influencia (probablemente el que más) en el diseño y construcción de mi cartera de dividendos. A pesar de que en su momento, había cosas que no acababan de convencerme, lo cierto es que mi modus operandi cada vez ha ido virando más y más hacia su forma de ver y hacer. Otro al que sigo mucho es Tim McAleenan, un bloguero americano que no sería 100 x 100 DGI pero que a mí me gusta mucho. Gracias a Witten (DEP) un forero de +D construí mi cartera de indexados aplicando la estrategia que él aconsejaba. En este 2021 he descubierto a Theveritas, un bloguero de Rankia cuya forma de invertir no se asemeja a la mía, pero del que espero aprender mucho pues no concibo ya mi café de los domingos sin la lectura semanal de su artículo. Y están mis compañeros de @cartasdividendo de los que tengo el privilegio de aprender de primera mano y todos los días el inmenso caudal y conocimiento que atesoran. Voy a contar un secreto. Últimamente cuando me mandan los artículos que se publicarán en un futuro me niego a leerlos. ¿El motivo? que después de hacerlo me tengo que contener para no darle al botón de compra, jajaja.

Además de la inversión en Dividendos, ¿Sigues otras estrategias de inversión? ¿nos podrías explicar en qué consisten?

Sí, mi cartera de inversiones abarca otros activos de distinta índole, aunque la original y la elegida como principal vehículo de inversión (pesa sobre un 65% del total) es la enfocada a la de dividendos crecientes. Los motivos que me han llevado a ir incorporando activos de distinta índole pueden deberse a múltiples respuestas.

Hay diferentes estrategias que por determinadas circunstancias pueden adoptar un papel perfectamente complementario al plan principal. Por ejemplo, en su momento, en casa teníamos dos inmuebles de propiedad que no nos servían (por diferentes motivos) como vivienda habitual y decidimos alquilarlos con lo que conseguimos una nueva vía de ingresos. Hoy ya no dispongo de esos inmuebles, pues una serie de cambios en mi vida motivaron su venta, pero durante años dieron una excelente rentabilidad.

Puede ser por un tema fiscal lo que te lleve a decidir contratar planes de pensiones pues a partir de cierto umbral de ingresos vía nómina y el marginal que te toque, la desgravación puede valer mucho la pena según el caso. Y aunque el límite para desgravar ha bajado de 8.000 euros  a 2.000 euros, sigo aportando anualmente por el máximo. Los dos PP indexados de ING (SP500 y Eurostoxx) han dado una sensacional rentabilidad todos estos años.

Además, este mundo te permite conocer a otros inversores con otros puntos de vista con los que intercambiar información con el consiguiente beneficio mutuo pues gracias a ello enriqueces y extiendes tu abanico de opciones. Gracias a esas aportaciones decidí incluir en mi holding (le voy a tomar prestado el término al gran jvas) un pequeño portafolio de 10-15 empresas líderes mundiales, con excelentes negocios, capaces de crecer y componer sus ganancias revirtiendo el capital que ellas mismas generan. Las llamadas Compounders. También fue el empujón que me decidió para rotar todas aquellas inversiones fallidas en el IBEX hacia empresas como Amazon, American Express, Apple, Boeing, BRK.B, Disney, Google, Facebook, Markel Corp., Microsoft, Nike, Salesforce, Visa y el ETF KWEB (tech de empresas chinas) que fue la última incorporación recientemente. Una rotación que inicié a finales de 2018 y no me puedo quejar del cambio. Al contrario. La manera de aportar a esta cartera es más esporádica y con sus particularidades. Por ejemplo, cada año por mi cumpleaños (junio) y desde 2019 me autoregalo una Google.

Y también tengo una cartera de fondos indexados siguiendo la metodología que aprendí del usuario Witten (DEP). Cinco fondos: World + SP500 + Europa + Emergentes + Small Caps. Misma ponderación sin rebalanceo (20% y que decida el mercado su destino) y aportaciones periódicas automatizadas. Tengo que decidir que hace ya años cuando descubrí el blog de Antonio Rico (allá por 2012) estuve muy tentado de montar una cartera boglehead o similar. Lo pospuse y a lo largo de estos años nunca encontré el momento y la manera de diseñarla según me gustaría. La imposibilidad (hasta no hace mucho) de acceder a Vanguard y algún fondo concreto (como el Small-Caps) impedía la estructura deseada.

Pero al margen de todos estos motivos, el diversificar en distintos tipos de activos y estrategias es la forma que entiendo yo que mejor protege mi patrimonio. Como he dicho, mi principal objetivo es la preservación del ahorro por encima de conseguir una determinada rentabilidad. Cuantos más activos y de diferente índole, mayor protección y seguridad me transmite, aunque tenga que sacrificar potencial de rentabilidad.

Tenemos entendido que tu familia también invierte en Bolsa. ¿Invierten de la misma forma que tú? ¿Utilizan los mismos brókers?

Pues hubo un tiempo en que fue así pero actualmente por distintos motivos la cosa ha cambiado bastante. Ignoro si es una reacción normal pero conforme han ido pasando los años a mí me produce mucha pereza hablar de temas de inversión y similar con todo aquel que esté fuera del círculo de la comunidad inversora. Suelo evitarlo totalmente y salirme por la tangente cuando de vez en cuando alguien me saca el tema. Y mira que me encanta pero, no sé, tengo totalmente desactivado el modo “evangelizador” para el resto del personal, incluido mi sector más cercano.

Hay un momento, al principio, en el que entusiasmado, deseas compartir con todo tu entorno las bonanzas de la inversión y la maravilla que es el efecto del interés compuesto. Pronto, a través de aquellos silencios y miradas de condescendencia, uno se da cuenta de que es como si les estuvieras hablando en chino y el tema interesa entre poco y nada. Curiosamente, cuando decides dejar de dar la brasa (porque así acabas sintiéndote) pero ven que a ti te va bien es cuando despiertas el interés en la gente. Y no pasa sólo con el tema de las inversiones. Ocurre igual con cualquier cosa que precise algo de esfuerzo y dedicación: comer sano, hacer deporte, cultivar el intelecto,…..Todo el mundo sabe y conoce lo que tiene que hacer para conseguir todas esas cosas pero la oratoria no suele tener un poder de convicción tan fuerte como el ver los resultados reflejados en el prójimo.

A mi entorno familiar y de amistad más cercano las inversiones y los mercados financieros en general les generan mucho miedo y desconfianza. El concepto del ahorro para ellos es distinto al que tenemos los que solemos leer publicaciones como Dividend Street. Para la mayoría, el ahorro es aquello que sobra en la cuenta corriente a final de mes y cuando establecen un plan exclusivo es para pagarse las vacaciones, comprarse un coche o reformar el mobiliario del comedor. Esta es la realidad que nos rodea y cada cual deberá apechugar con sus decisiones. Yo en estas circunstancias y aún sabiendo que sería una evidente mejora para ellos prefiero no forzar y me abstengo de decir o hacer nada al respecto.

Mira, mis padres tienen sus ahorros, su patrimonio acumulado durante muchos años e incluso acciones heredadas de mis abuelos del Ibex que a saber que precio de compra tienen. Y mi madre de vez en cuando me consulta sobre qué hacer con los ahorros, si se los gestiono, que si se vende esas viejas acciones, que le diga qué comprar…..Y yo pienso, a ellos no les falta de nada, ya no están en edad de acumulación sino más bien de distribución. Entonces, ¿para qué complicarse la vida a estas alturas si lo que tienen que hacer es despreocuparse de estos temas y disfrutar de su bien merecida jubilación?.

Y finalmente queda el caso de mis hijos. Creo que es el tema al que le he dado más vueltas y más dudas y consultas me ha suscitado en todo estos años. A los dos primeros les fui construyendo una cartera de acciones en ING desde bien pequeños. Cuando nació el tercero en 2016 remodelé las carteras y les abrí un Amundi MSCI World a cada uno en Renta 4  asignando una aportación mensual. Pero las dudas de si lo que estaba haciendo era lo correcto, o mejor dicho, lo más conveniente para ellos siempre me han acompañado estos años. Una de las prioridades que tenemos como padres es intentar que nuestros hijos no cometan nuestros errores y en cambio sí imiten nuestros aciertos. Sabiendo de la importancia que tiene el espacio temporal en las inversiones, es muy tentadora la idea de poder adelantarles 20 años esa tarea y la enorme ventaja que para ellos supondría. Pero por el otro te asalta la duda de si no te estás excediendo en el papel que te toca desempeñar. Quizás sería más saludable pedagógicamente hablando esperar a que ellos tuvieran la suficiente conciencia de entender qué se va a hacer y que participen de la construcción de su propia cartera. Soy el primero que piensa en enseñar a mis hijos sobre el valor y la importancia del dinero y conseguir que tengan una relación saludable con sus finanzas. Y aunque montarles una cartera desde bien pequeños lo hagamos con toda la buena intención del mundo, no sé si les estoy haciendo un favor con ello.  Llevo escuchando demasiadas historias en los últimos tiempos de chicos que al llegar a los 18 se han encontrado con una respetable cantidad de dinero y no le han dado el uso por el cual sus padres estuvieron acumulándolo tantos y tantos años. Y sí, es cierto que no van a ser todos los casos, incluso serán los menos, pero a la hora de tomar decisiones siempre intento poner las probabilidades de mi parte. Y tengo 3 chicos, con lo que el riesgo de que me toque vivir esa situación se incrementa.

“Deje a los hijos lo suficiente para que puedan hacer cualquier cosa, pero no lo suficiente para que puedan no hacer nada” (Warren Buffett). Me encanta esta frase y así, tras la última historia que me contaron, hizo inclinar la balanza y decidí finiquitar sus posiciones y posponer su plan de inversión.

El miedo a que no sepan gestionar ni valorar una importante cantidad de dinero que caerá en sus manos en cuanto cumplan 18 años sin haber movido un dedo para ello, que aprendan por sí mismos el esfuerzo que conlleva ganar dinero y la gestión del mismo y la decisión de motu propio de implicarse en el proyecto de crearse una cartera (su cartera) con su propio ahorro me han llevado a tomar esta decisión. Mientras seguiré intentando darles una buena educación financiera y cuando tengan más edad, quizás con 15-16 años, posiblemente será el momento de implicarlos y empezar a construir la cartera que les acompañe toda su vida. Pero será SU cartera.

¿Tienes alguna fecha prevista para alcanzar la IF (Independencia Financiera)? En tu situación familiar debe de ser más difícil, ¿verdad?

Yo creo que desde el primer día, de manera consciente o inconsciente, la IF la he tenido siempre en un horizonte más o menos lejano. Otro debate sería entrar a discutir qué significa la independencia financiera porque puede tener innumerables interpretaciones, pero para simplificar podríamos definirla como aquel estado en el que uno es totalmente dueño de su tiempo porque tiene sus gastos cubiertos (aquí cada uno pondría su cifra) sin la obligatoriedad de tener que trabajar.

En mi caso mi objetivo no es conseguir X rentabilidad prolongada en el tiempo, ni llegar a una cifra concreta de patrimonio o siquiera batir a algún índice de referencia. El objetivo siempre fue llevar una vida cómoda, ahorrar una buena parte de mis ingresos y poner a trabajar ese ahorro con el objetivo de ir multiplicándose para que en el futuro servirme de él y vivir de sus rentas.

La última vez que me puse una cifra y fecha según iba ejecutándose el plan nos íbamos a 2024 con todos los gastos cubiertos + un % de margen de seguridad. Pero una cosa es que cuando diseñas el plan lo haces dando por hechos toda una serie de circunstancias de presente extrapoladas a futuro y otra que, como decía John Lennon, la vida es aquello que te va sucediendo mientras estás ocupado haciendo otros planes, jajaja.

Así, a lo largo de estos años, la IF siempre ha estado ahí presente, en el horizonte como decía, pero las diferentes circunstancias personales han ido posponiendo la decisión en fecha y forma. Como cuando estuve a punto de venderlo todo y marcharme a Brasil a vivir de rentas. Tuve a Serginho preparando mi desembarco allí pues me puse una fecha límite incluso. Qué tiempos locos aquellos, jajaja. Si un día escribo un libro (que no creo, jajaja), Serginho tendría un capítulo exclusivo, jajaja. Menudo crack estaba hecho.

Actualmente, sigo con el plan pero sin darme una fecha concreta. Ahora mismo estoy en una nueva etapa de mi vida, afrontando con muchas ganas los nuevos y apasionantes retos que se me presentan y muy muy ilusionado y motivado. Y la inversión y el crecimiento de la cartera de dividendos, sin duda, será uno de ellos.

¿Qué proyectos a largo plazo tienes? ¿Y a corto? ¿Cuáles son tus caprichos por cumplir?

Prosiguiendo la respuesta anterior y con 47 años recién cumplidos tengo unas sensaciones en general muy, muy buenas. Creo que me encuentro muy bien, con muchísimas ganas de hacer cosas y con un optimismo renovado. Creo que la decisión que tomé hace un año de concentrarme en el deporte, la vida sana y el descanso ha elevado mi estado de ánimo a unos niveles que jamás sospeché. Si a alguien le puede servir de algo, le animo a que incluya en su rutina diaria todo ello pues en mi caso la mejora física, anímica y de autoestima ha tenido un impacto muy positivo. Y es que cuando te encuentras muchísimo mejor en todos los aspectos, las ganas por hacer cosas y el rendimiento que das se multiplican exponencialmente.

Ya que he empezado por el tema del deporte, los objetivos futuros son seguir incorporando hábitos y rutinas tanto en el día a día como con el entrenamiento para seguir progresando y mejorando. Saltar la comba 10 minutos seguidos, crossfit, una bici de spinning, zurrar a un saco de arena,….no sé, son algunas opciones que voy barajando según el día. En septiembre decidiré sobre ello.

Actualmente estoy reformando mi piso. Y cuando digo reformar me refiero integral. Vamos que no he tirado abajo el edificio entero porque hay gente que vive en otros pisos, jajajaja. Es un proyecto que me hace muchísima ilusión pues la planificación del mismo (desde la distribución, el mobiliario y la decoración) la he diseñado enteramente yo. Ni siquiera he querido compartir con nadie cómo quedará finalmente (exceptuando claro está la empresa encargada de ejecutarlo). Ni siquiera con mis hijos. Nada, ni un detalle. Un proyecto 100×100 personal. Empezaron el 3 de mayo y espero tenerlo todo a punto para su inauguración coincidiendo con el cumpleaños del mediano el 18 de septiembre.

Está el apasionante proyecto de Cartas del Dividendo por el que me preguntarás más adelante así que sólo diré una cosa: ¡tiene una pintaza impresionante!

No sé si catalogarlo como capricho pero hay muchas cosas que quiero hacer en cuanto pueda o se den las circunstancias. Luego está si podré o no tendré tiempo o espacio llegado el momento. Recientemente en una cena con amigos comentaba que me gustaría hacer el Camí de Ronda, se trata de una ruta a pie de punta a punta de la Costa Brava de unos 8-10 días. También me encantaría vivir la experiencia de disfrutar de una final (ya sea de fútbol o básquet) in situ del Barça con mis hijos. Y cocinar. Digamos que sé defenderme con lo básico pero me gustaría mucho aprender de verdad. Lo que pasa es que no hay tiempo para todo…..

ANÁLISIS FUNDAMENTAL

En nuestro blog, analizamos los fundamentales de varias empresas, con el objetivo de determinar si la empresa es apta para nuestra estrategia de inversión por dividendos, a ser posible crecientes, a largo plazo. ¿Qué te parecen nuestros análisis? ¿En qué coincides? ¿En qué discrepas?

Pues personalmente me parece un lujo encontrar un blog como el vuestro donde se hagan análisis tan completos que puedan ayudar a decidir si la empresa analizada es o no apta para esta estrategia. La labor pedagógica hacia todos aquellos inversores con pocos o nulos conocimientos de contabilidad me parece muy remarcable también. Y todo ello en un formato muy visual y fácil de leer y entender.

Yo no soy un inversor que esté muy obsesionado con el análisis fundamental. Entiendo todos los conceptos y me fijo en muchos de ellos, pero sin que ello me tenga que suponer mucho de mi tiempo. Me ha atraído siempre más la parte cualitativa de las empresas, por eso me gusta que en vuestros análisis hagáis una introducción a la historia de la compañía y se complemente toda la información financiera con explicaciones recalcando las particularidades de esos resultados.

Dicho esto, el tipo de empresa de mi cartera son las clásicas que se pueden encontrar en muchas de las carteras DGI que circulan por la red. Son compañías líderes mundiales de su sector, con negocios y marcas muy conocidos y que cualquier noticia impactante que le afectase abriría noticiarios y ocuparía portadas. Además, tienen un amplio historial de sólidas y constantes ganancias, fuertes ventajas competitivas y un pago de dividendos sólido y creciente. Con ello, leo su informe anual (no todo) y me fijo en el desempeño de las ventas, que se mantengan o aumenten los márgenes (todos ellos), que la deuda no se desmadre y que el FCF se incremente año tras año y cubra holgadamente dividendos y recompras.

Del informe anual me gusta leer la parte del principio donde hacen un resumen de los resultados y de los hechos más relevantes del año. De los informes trimestrales sólo me fijo en si han batido o no las expectativas y presto algo de atención a la previsión para los próximos meses, aunque esto último siempre lo cojo con pinzas por la sencilla razón que todas esas previsiones a futuro siempre parten de la base que todo va a ir como una seda cuando la realidad es más tozuda. Warren Buffett y Charlie Munger son bastante críticos con esta práctica. Berkshire Hathaway a través de sus informes financieros carece de ese tipo de pronósticos y previsiones a futuro porque se consideran incapaces de predecir siquiera que ganarán dentro de un mes. Buffett incluso ha afirmado que aquel gerente capaz de predecir los números, tarde o temprano se verá tentado de inventar los números.

Y por último, a través de las RRSS y más concretamente si estás en dos o tres grupos de inversores consigues estar al día de cualquier cosa que pase. Añádele tu grupo de gente de referencia que ya analiza más profundamente las empresas que uno lleva en cartera pues ya tendríamos todos los ingredientes necesarios que preciso para un adecuado seguimiento de las acciones de mi cartera.

¿Nos podrías describir brevemente tu cartera de acciones? ¿Qué sectores pesan más en ella?

Mi cartera DGI está actualmente compuesta por 60 acciones de las cuales casi el 70% son americanas. El 30% restante se reparte entre la Zona Euro y United Kingdom. Ahora mismo me siento bastante cómodo en ese número y el objetivo es ir incrementando y subiendo las que menos pesan hasta llevarlas al siguiente nivel. Construir por niveles ha sido otra influencia de Chowder. Por ejemplo, si una posición completa son 10.000 euros/dólares, podemos marcar 4 niveles hasta llegar a esos 10.000. Cuando inicio una posición nueva, construyo el primer nivel (2.500 euros/dólares) con una sola compra. Llevarla al siguiente escalón (5.000) se puede hacer de golpe o con varias compras pequeñas a lo largo de unos meses. Yo suelo hacerlo del segundo modo, pues así me permite cada mes ir construyendo más de una posición y diversificar más la compra. Esto no es una regla estricta que se autoimpone y me obliga a subir todas las acciones al nivel 2 antes de empezar a construir el nivel 3. Para nada. De hecho, alterno distintos niveles, según me parezca e incluso construyendo niveles fase 2 (que serían los de 20.000 como posición completa). 

En cuanto al peso sectorial, mí distribución está basada en el esquema de los supersectores de Morningstar con la idea (que tampoco es estricta pero sí una referencia) de un 50% en el sector defensivo (consumer staples + salud + utilities), un 25% en el sector cíclico (Consumer Cyclical + Materials + Financials + Reits) y otro 25% en el sector sensitivo (Tecnología + Industrial + Energía + Telecomunicaciones). Ahora mismo, cumplo más o menos esos porcentajes, pero con un ligero peso más elevado del sector defensivo. Y no es raro pues históricamente ha sido el sector que mejor se ha comportado en las grandes caídas, el que menos volatilidad suele tener y cuyos dividendos son los más seguros y duraderos.

¿Has comprado acciones recientemente, o te parece que el mercado está por las nubes? ¿Sigues encontrando buenas oportunidades?

Yo compro todos los meses. Absolutamente todos. Lo hago la primera semana de cada mes cuando el ahorro mensual entra en el broker.  A finales del mismo, cojo todos los dividendos acumulados y los reinvierto enseguida para que puedan empezar a trabajar.

No sé si el mercado está por las nubes pues llevo escuchando esa afirmación muchos años. Lo que sí es cierto es que está en máximos históricos, cosa que por otra parte no debería extrañar tanto pues el ir testando máximos (con sus lógicas oscilaciones y correcciones) es el estado natural de los mercados financieros. Exactamente en la misma dirección que ha ido evolucionando el mundo. Así ha sido hasta ahora y estoy convencido de que así continuará siendo en el futuro. Y aunque muchos pretendan pintar un futuro escenario poco menos que apocalíptico con mensajes pesimistas en el cual poco menos que deberemos ser veganos, habremos agotado todos los recursos naturales y tendremos condenadas a varias generaciones a pagar nuestra deuda, yo tengo una visión totalmente opuesta y creo firmemente que nuestros hijos no sólo vivirán en un mundo mejor que el nuestro sino que tendrán una mejor vida (de media como poco vivirán diez años más), exactamente igual que nosotros vivimos en un mundo mejor que el de nuestros padres y a su vez el de nuestros padres fue mejor que el de nuestros abuelos. Pero claro, yo soy optimista por naturaleza, es mi visión del mundo y la vida. Alguien me puede recordar el caso de la economía de Japón y que aún no se han recuperado desde 1989. Y sí, es cierto, no le puedo negar el argumento. Pero para mí el caso del país nipón es algo excepcional, no la norma. En todo caso, aquel que esté seguro de que nos dirigimos a una japonización de la economía, entiendo que incorporará ese riesgo a su proceso inversor y actuará en consecuencia. Mi visión es otra, mucho más optimista, y por tanto lo adapto a mi plan como tal.

Antes comentábamos lo del excesivo ruido al que estamos expuestos y estar escuchando y leyendo todo el día que si caro o barato, que si una acción está sobrevalorada o infravalorada,….., pues quieras o no, si no consigues aislarte de todo ello y centrarte en lo tuyo pues lógicamente acaba pesando en tu toma de decisiones. La cotización de una acción no es más que el último precio coincidente por el que alguien está dispuesto a comprar y otro alguien a vender. Detrás del primero, una enorme fila que pretenden comprar más barato y detrás del segundo otra que pretenden vender más caro. En función de cuál de los dos grupos haga más presión la acción subirá o bajará de precio. Ley de la oferta y la demanda en estado puro. Un fenómeno universal del que no se escapa ningún activo que pueda ser comprado o vendido, incluso en países denominados anti-capitalistas y muy intervencionistas en la economía. Por eso calificar de caro o barato un activo de manera generalista me parece un poco imprudente pues eso significaría que uno de los dos (o el que compra o el que vende) se está equivocando cuando desconocemos los motivos que les han llevado a adoptar esa decisión. Estaríamos afirmando, también con ello, que algo tan popular como la gestión pasiva sería una manera imprudente de invertir pues por su naturaleza un índice compra aquello al precio que miles y miles de inversores (el mercado) han decidido, es decir, aplicando la ley de la oferta y la demanda. Si dictaminar lo caro o barato funcionara, la mayoría de inversores activos batirían a la inversión indexada y lo cierto es que más del 90% no lo hacen.

Para muchos inversores (la mayoría diría), la cotización y el precio de compra de una acción sí que tiene su importancia y pueden estar totalmente en desacuerdo conmigo. Y tendrán razón pues su estrategia de inversión centra su mirada en la revalorización de su cartera, en cuanto se ha apreciado su capital, pues su proceso inversor se basa en intentar comprar más barato aquel activo que en un futuro más o menos cercano venderán a un precio más alto. Pero yo no tengo ese enfoque. Mi atención está centrada en cuántos dividendos cobro y el potencial de crecimiento de los mismos. Mi visión de la estrategia DGI consiste en construir una cartera que proporcione un flujo constante y creciente de ingresos (dividendos) sin prestar atención a la volatilidad del mercado y al sube-baja de las cotizaciones. Mi objetivo en esta cartera es concentrarme en hacer crecer mis ingresos vía dividendos y no enfocarme en las cotizaciones o revalorizaciones. Sí, es una estrategia muy aburrida. Sí, es una estrategia muy lenta. Y con todo eso, es una estrategia ganadora.

Tampoco estoy diciendo con esto que de lo que se trata es de comprar en máximos. Y aunque para mí, si el plan y el plazo temporal es el adecuado, no supondría ningún problema hacerlo, podemos también aplicar algunos filtros para nuestras futuras compras. Ejemplos: una opción sería escoger aquellos valores que den un yield inicial mayor que el de su media de los últimos 5 años (uno de los filtros de Geraldine Weiss), o jugar con el mínimo/máximo de 52 semanas. No tendría por qué ser el mínimo, bastaría por ejemplo empresas que estén un 10% o un 20% debajo de sus máximos. Hay tablas con sistemas de puntuación de calidad de empresas desarrolladas por usuarios de prestigio de Seeking Alpha basadas en parámetros de webs financieras y crediticias muy buenas y que pueden ayudar a decidir compras. Mi amigo @ruindog y otros compañeros han desarrollado otra en Cazadividendos que es una pasada. Se puede comprar una empresa que anuncie un incremento del dividendo de un 10% o más como tiene por regla mi admirado Chowder. Se puede jugar con las fechas ex-dividend. Se puede decidir comprar aquellas empresas que baten previsiones y elevan las perspectivas,…..Y podríamos seguir con más ejemplos o coger y hacer una mezcla de todos ellos o cualquier otro tipo de filtro que nos encaje. La cuestión es comprar todos los meses sí o sí, esté como esté el mercado. La opción de esperar en liquidez a que corrija un 20%, un 30% o un 50% no es viable. Y por una razón muy sencilla: la liquidez no paga dividendos.

De las empresas que hemos analizado en Dividend Street, ¿cuál te parece que tiene mejor negocio? ¿Cuál tiene el peor? 

Pues en esa lista hay varias de las empresas que llevo en cartera y que me parecen excelentes negocios. Sin ir más lejos, las 3 primeras: T.Rowe Price, Microsoft y Nike son de aquellas que siempre se tienen pocas acciones en cartera. Empresas con márgenes bestiales, con balances muy saneados, que baten previsiones por sistema y que tiene pinta que seguirán creciendo a ritmos altos en los próximos años. La última plaza que ocupa Telefónica tampoco me extraña. La viva representación de empresa destructora de valor.

Me extraña algunas posiciones, como por ejemplo ver a Iberdrola penúltima por detrás de empresas que considero iguales o peor que TEF como Santander o Técnicas Reunidas. Este trío es un no tocar de manual.

Algunas empresas de ese ranking ni las conozco y otras, lógicamente, yo las tendría más arriba (bastante más) en mi lista particular como Starbucks, Pepsico. J&J o Diageo pero es vuestra lista y seguro que vuestro criterio de puntuación tiene todo el sentido para vosotros.

¿Cómo nació la iniciativa Cartas del Dividendo?

A lo largo de los años, a base de leer y escribir en foros, en RRSS, en acudir a reuniones y eventos pues acabas ampliando tu círculo de relaciones y por qué no decirlo, de amistades. Y es habitual y normal acabar formando parte de algunos de los muchos grupos que se organizan a través de la red. En uno de ellos coincidí entre otra mucha gente con todos los integrantes de Cartas del Dividendo. Ya sabía de ellos, pues había leído (y recomendado) sus hilos y posts a mucha gente, pero no fue hasta el año pasado que coincidiendo en ese grupo de Telegram pude interactuar con ellos.

En esos momentos, los cinco (@Alb_dgi, @DivRentable, @EloySnowball, @MannelPerry y, un servidor, @jordiribera74) escribíamos en diferentes blogs o foros sobre nuestra filosofía de inversión. Creo recordar que fueron Alberto y Mannel quienes tuvieron la idea de juntar y  aglutinar nuestros escritos en un formato por definir para darle un poco de orden y hacerlos perdurar en el tiempo. Al depender de estructuras de terceros, era posible que el material que estábamos aportando a la comunidad pudiera perderse ya que ninguno de nosotros tenía el control del mismo. Fue así como nos lo propusieron al resto y creo hablar en nombre de todos cuando digo que nos entusiasmó la idea. A lo largo de muchas semanas, tuvimos múltiples reuniones para poner negro sobre blanco y dar forma al proyecto. Desde el primer día hubo muchísima sintonía y feeling entre nosotros. No es nada extraño, pues los 5 tenemos la misma filosofía de inversión. Descartamos la idea de un blog y nos gustaba mucho la posibilidad de hacer una newsletter. Teníamos claro que el producto a ofrecer tenía que ser algo con un sello propio, algo con el que de verdad aportar contenido de valor a futuros suscriptores.

Repasando y debatiendo todo lo que rodea a un proyecto como este, teníamos claro que ninguno de los cinco tenía los conocimientos para montar todo el soporte técnico que se precisa para ello. Era evidente que habría que externalizar. Fue cuando caímos en la cuenta de que en el mismo chat de Telegram había un crack de los ordenadores, un genio de todo esto: @sergiozgz. Él es el cerebro en la sombra sin el cual no sería posible todo esto. Así que hubo unanimidad no sólo para que se incorporara al proyecto, sino que además lo hiciera como pleno integrante del mismo. Sin él, no hay Cartas del Dividendo.

Así en marzo arrancamos con el primer número, para testar la reacción de quienes quisieran leerlo y ver qué crítica tenía. Y el feedback recibido fue muy bueno. Y con el segundo, igual o mejores sensaciones. Así que viendo la buena acogida, decidimos dar el siguiente paso: formar una sociedad. A la mayoría de la gente le puede parecer una nimiedad, pero todo lo contrario. Formalizar de este modo el proyecto demuestra un compromiso y una seriedad no sólo para con los propios compañeros de viaje sino también para nuestros futuros suscriptores.

¿Cómo os organizáis? ¿Cómo os repartís los artículos?

Una buena muestra de la buena sintonía que tuvimos desde el primer momento fue que enseguida supimos organizar un plan de trabajo y reparto de tareas. Primeramente discutimos el formato que iba a tener la newsletter y una vez establecido el reparto y quien y el qué iba a hacer cada uno surgió de manera muy natural. Yo quizás soy el menos fundamental o cuantitativo de los cinco, víctima por cómo veo yo los mercados bursátiles a consecuencia de los sesgos adquiridos estos años. Están  @Alb_dgi y @EloySnowball, que son dos auténticos fenómenos a la hora de analizar empresas. También @DivRentable, a quien le encanta rebuscar y desgranar el capex de compañías intensivas en capital. Y finalmente @MannelPerry, que quizás estaría en un término medio entre los otros tres y yo pero es que encima escribe tan bien…..Desde un punto de vista personal, para mí es todo un lujo poder aprender tanto de todos ellos.

De este modo cada uno de nosotros tiene su propio perfil muy marcado y un estilo de escribir o desarrollar contenido muy particular con respecto a los otros, con lo que los propios artículos que van a formar parte de los distintos números se van asignando de forma natural en base a lo anterior. Con todo, intentamos siempre que todos participemos de la revista de la forma más ecuánime y equilibrada posible, es decir, que haya al final el mismo número de artículos de todos y cada uno de nosotros.

¿Revisáis los artículos de los demás? ¿Consideráis que la autoría de cada artículo es individual o conjunta?

Sí, todo se comparte antes de publicar. Indudablemente el artículo es del autor que lo ha escrito. Lleva su sello, su manera particular de transmitir y la estructura con la que lo ha diseñado. Pero todos podemos hacer sugerencias, aconsejar algún cambio, aportar documentación que pueda resultar interesante o dar nuestro punto de vista. Los artículos (borradores)  suelen estar en nuestras manos con el suficiente tiempo de antelación para que podamos leerlos y sugerir lo que consideremos oportuno.

Aunque la revista y todo lo que contiene es de los 6 integrantes de @cartasdividendo creo que siempre hemos dado por hecho (no recuerdo que ni siquiera lo discutiéramos) sobre el hecho de que quien hace el artículo es quien firma el mismo. Hay que pensar que hay mucho trabajo y un buen montón de horas en todos y cada uno de los artículos que se publican, sea analizando una empresa, un sector, explicando la historia de una compañía, realizando una entrevista o intentando enseñar una estrategia o filosofía de inversión, por lo que me parece justo que quien ha invertido esas horas firme su obra.

Para quien no las conozca, ¿Podrías explicar en qué consiste el proyecto Cartas del Dividendo?

@cartasdividendo es una iniciativa de 6 amigos que tiene como objetivo difundir una filosofía de inversión que todos nosotros compartimos y practicamos como es el DGI o la inversión en dividendos crecientes. A través de un formato en forma de newsletter digital nos comprometemos a intentar ofrecer un producto de la máxima calidad posible y que pueda llegar a convertirse en un referente para todas aquellas personas interesadas en seguir o aprender este tipo de inversión. Estamos seguros que el esfuerzo, la dedicación y el talento de este equipo dará como resultado un excelente trabajo que no defraudará a quien quiera acompañarnos en este viaje.

El servicio será de suscripción, concretamente anual y dará derecho a 24 números (siempre posteriores y que serán dos mensuales que llegarán a sus correos el segundo y cuarto sábado de cada mes). Hay algo que todos los integrantes queremos que sepan: esto no lo hacemos por dinero, pero tampoco estamos dispuestos a hacerlo gratis. Sé que puede parecer un contrasentido, pero es así. Los seis tenemos buenos trabajos con los que nos ganamos sobradamente la vida. Pero también, igual que todos ustedes tenemos familia, hijos, responsabilidades, hobbies y otras necesidades. Y al igual que el de todos ustedes, nuestro día tiene 24 horas. Y para hacer esta revista le tenemos que echar muchas horas, horas que se las quitamos a lo expuesto dos líneas más arriba. Así que sabemos quién habrá quien criticará este hecho. Lo asumimos y lo aceptamos. Pero nuestro tiempo no es gratis. Como el de nadie.

Aclarado esto, el formato actual (que puede ir variando en el futuro) se conforma de la siguiente manera:

  • Editorial: que cada semana será elaborada por un editor distinto de @cartasdividendo.
  • Sección de las noticias más relevantes de la última quincena en formato breve.
  • Dos artículos extensos en el que uno de los dos siempre será el análisis de una empresa que consideramos apta para esta estrategia. El segundo artículo puede ser igualmente el análisis de otra empresa, o bien de un sector, o bien filosofía de inversión, estrategia o formación en los estados financieros.
  • Una sección donde exponemos qué compañías hemos comprado en los últimos días los integrantes de @cartasdividendo.
  • Los próximos dividendos.
  • Dos secciones fijas que irán alternando en función de cada número:
  • Invertir es Cultura: donde se cuenta detalladamente la historia de diferentes compañías
  • Entrevistas: donde personajes de referencia nos detallarán cómo y en qué invierten.

Tenemos más sorpresas y novedades, pero se irán desvelando más adelante. Recientemente anunciamos que vamos a crear un canal exclusivo para suscriptores en Telegram con el que poder interactuar y en el cual podrán preguntar, sugerir o aportar todo aquello que quieran y estaremos encantados de atenderles y responderles. Este canal empezará a estar operativo el sábado 14 de agosto, que coincide con la fecha de lanzamiento del primer número de pago (el nº 8).

La suscripción a la newsletter está operativa desde el 31 de julio. El resto, dejaré que lo descubran los futuros suscriptores.

PERSONAL

Nos consta que eres una persona muy familiar. ¿Compartes tu filosofía de inversión con tus hijos?

Tengo 3 niños de 10, 7 y 5 años respectivamente. Y lo único que quiero de mis hijos a día de hoy es que sean niños, se comporten como niños, jueguen como niños y disfrutarlos como niños. Es todo lo que espero de ellos hoy por hoy. No está entre mis planes a corto y medio plazo instruirlos en ningún tipo de educación financiera. Si juego al Monopoly con ellos (que lo hago) que sea porque nos divertimos con ello y no buscando que interioricen nada en concreto. Ya tendrán tiempo y años para preocuparse por ello. Jolín, pero si es que crecen muy rápido. Hoy, yo soy el héroe con el que quieren jugar a todas horas. Y un día perderé ese status. Y para siempre. Voy a aprovecharme de ello el poco tiempo que queda.

Dicho esto, creo que existe una forma muy poderosa de transmitirles conocimiento y valores más allá de hablar y tratar de explicarles las cosas. Y es a través del ejemplo. Si te ven leer, probablemente ellos leerán. Si te ven hacer deporte, igual. Si te ven todo el día viendo la tele o mirando el móvil pues ya sabes que pasará. A todo esto se le llaman patrones de conducta. Y son herramientas educativas mucho más poderosas de lo que la gente piensa.

Yo hago deporte. Tengo mis rutinas de entrenamiento. Y ellos cuando me ven, ya saben que papá está haciendo ejercicio. Muchas veces se ponen conmigo. Sinceramente, estorban más que otra cosa, pero me encantan esos momentos. Y más cuando te dicen que cuando ellos sean papás, también harán ejercicio. Y pasa lo mismo con la comida. En casa, en el día a día, en la mesa y en la nevera hay comida sana. Evidentemente que son niños y tienen que comer dulces, helados, chucherías y galletas. Pero hay que inculcarles con la rutina, que asocien que en el día a día hay unas pautas y que por ejemplo ir al McDonald ́s se va un día de fiesta, no un martes, que un helado no es un postre recurrente sino uno excepcional y que la bollería es un antojo de tanto en tanto y no la merienda habitual. Yo no puedo darle a uno de mis hijos una bolsa de gominolas después de cenar y decirle “no te las comas todas” pues todavía no tiene la conciencia desarrollada para ello. No puedo dejar la decisión de regular qué y cuánto come un niño de 5 o 7 años. Esa no es su tarea. Ese es mi trabajo.

Lo que trato de decir es que con la edad que tienen no quiero darles asignatura de finanzas, como tampoco les enseño a preparar una tortilla o como se hace una cama. Conforme vayan creciendo, sus responsabilidades también lo harán y del mismo modo que deberán ir ayudando en las tareas de la casa como por ejemplo preparar una tortilla o hacerse la cama. Intentaré enseñarles a manejar sus finanzas personales e inculcarles las bonanzas del ahorro y la inversión. Pero ahora mismo sólo quiero que sean niños.

¿A qué te dedicas profesionalmente?

Me dedico al sector de la alimentación. Simplificando, soy un mayorista que vende fruta y verdura a todos aquellos negocios (fruterías, supermercados, restaurantes, caterings, hoteles, distribuidores de 4º gama, otros mayoristas,…) que hacen llegar el producto al consumidor final (las personas de a pie). A través de subastas, productores, intermediarios, corredores etc, negocio y compro fresas de Huelva, kiwis de Nueva Zelanda, bananas de colombia, piñas de Costa Rica, aguacates de Perú o verdura en Bélgica (por poner unos ejemplos) intentando conseguir el mejor precio posible y la hago traer a mis puestos en Barcelona para su venta.

Una vez aquí, mis potenciales clientes tratarán de conseguir el mejor precio posible para ellos y yo para mí. En aquello que vaya más demandado yo podré hacerme fuerte y sacar mayor margen y todo lo contrario en aquel producto que no tenga demanda. En algunos ganaré, en otros tendré que perder. La cuestión es que la suma final salga positiva. Otra vez tenemos aquí la ley de la oferta y la demanda que lo condiciona todo. Y todo ello con un tipo de género con el que no puedo especular apenas pues al ser producto fresco es perecedero y guardarlo esperando precios mejores no es una opción pues se estropea. Y entonces sí vale 0.

Como veis, se trata de un tipo de negocio que guarda bastantes similitudes con los mercados bursátiles. Negociación, volatilidad, subida y bajada de precios, el verde de las ganancias, el rojo de las pérdidas,….. Cuando antes me preguntabas por cómo afronto las caídas no quería parecer soberbio con la respuesta que di. Evidentemente que como a todo el mundo a mí me gusta más ver mi cartera en verde que en rojo. Simplemente es que llevo 27 años dedicándome a algo donde todo ello es lo habitual. Estoy vacunado e inmunizado para convivir con esto. Considero a la inversión un 90% psicología y en ese aspecto puntual, mi trabajo ha sido una ventaja para afrontarlo.

¿Tu anécdota más frustrante en tus años de inversor? ¿Y la más gratificante?

No considero que haya tenido anécdotas frustrantes. O al menos no lo definiría de este modo. Desde que empecé invirtiendo en depósitos hasta la actualidad que lo hago en acciones y fondos la idea, la filosofía, el camino ha ido siempre en la misma dirección: trabaja, ahorra y pon ese ahorro a trabajar para ti para el día de mañana. Como todos, he tenido inversiones que no han salido bien y otras que sí. Pero todo ello forma parte del aprendizaje.

Yo creo que lo más gratificante es disfrutar del trayecto, mantener la misma ilusión y ganas desde los comienzos hasta la actualidad. Ver donde empecé y donde estoy, la evolución como inversor, la gente que he conocido, las personas que me han enseñado, a aquellas a las que he podido ayudar, ….., todo ello lo he disfrutado muchísimo. Y lo más gratificante es que lo mejor está por venir. De eso no me cabe ninguna duda.

¿Cómo conociste a la comunidad de Cazadividendos?

No lo recuerdo con exactitud, pero diría que hace años cuando solía leer el blog del Monje Paciente, me fijaría en algún usuario que intervendría allí que hablaría de otro blog donde se hablaba de la filosofía de invertir en dividendos. Porque hay que recordar para el que no lo sepa que Cazadividendos era un blog (que continúa existiendo) en el que primero su autor (Luís) y después diferentes invitados hacían artículos sobre la inversión de dividendos. Eran artículos que generaban muchos comentarios y debate, y poco a poco se fue gestando allí una pequeña comunidad. Después el blog se expandió y nació el foro que a día de hoy diría, sin riesgo a equivocarme, que es una de las grandes referencias de la comunidad inversora en España. Lógicamente, el participar en él me llevó a conocer a diferentes inversores tanto en persona como en redes sociales que es de las mejores cosas que tiene meterse en este mundillo. Antes de que llegara el maldito Covid-19 solíamos reunirnos una vez al mes en Barcelona varios de nosotros. Echo mucho de menos aquellas quedadas.

¿Qué relación personal mantienes con los demás editores de Cartas del Dividendo?

En los últimos 10 meses creo que no ha habido ningún día que no haya tenido contacto con ellos. Así que imagínate, jajajaja. La verdad es que creo que una de las claves por las que estoy absolutamente convencido de que nuestro proyecto va a funcionar y muy bien es por la excelente química que tenemos entre todos. Y piensa que, aunque veamos la inversión del mismo modo, tenemos enfoques y puntos de vista distintos como es lógico. Lo grande es lo mucho que puedes aprender de todo ello. Personalmente, nuestros debates y conversaciones me están suponiendo un enriquecimiento brutal.

¿Eres de invitar a los amigos?

No sé si entiendo bien la pregunta, pero diría que sí. A la hora de montar eventos o salidas o quedadas, siempre he tomado la iniciativa. Si me apetece quedar a cenar con amigos no espero a que ellos me llamen, cojo y monto yo la cena. Desde siempre, cuando tenía la casa, disfrutaba montando barbacoas y llenándola de gente. Ahora tenemos el dichoso coronavirus que nos impide vivir estos grandes momentos, pero confío en que pronto podamos volver a hacerlo y volver a las buenas costumbres de hablar de inversiones alrededor de una mesa. Y seguiré siendo parte activa colaborando y fomentando la vida social ¿Que hay un fin de semana que +D monta un evento en Valencia? Yo pongo mi coche de 7 plazas a disposición, lo lleno de foreros de +D de Barcelona y carretera. ¿Qué hay en septiembre de 2019 las Jornadas Financieras de Objetivo 2035 en Valencia? Otra vez el 7 plazas con los de Cazadividendos dentro y carretera de nuevo. ¿Qué tenemos comunidad de Cazadividendos en Barcelona pero no de MasDividendos? Pues se monta la filial de +D BCN (que tiene un efecto dominó al dar paso a la aparición de otras filiales en diferentes ciudades) en la que instauramos un encuentro mensual y que recientemente hemos vuelto a recuperar.

Ahora, si la pregunta es si cuando monto una cena con 25-30 inversores pago todo yo, la respuesta es NO, jajajaja.

¿Adidas o Puma?

Nike, que es la más glamourosa, jajajaja. En serio, a nivel consumidor la marca no es algo relevante cuando decido comprarme unas zapatillas, una sudadera o una gorra. De hecho, tengo prendas de las tres y de muchas otras de las que desconozco hasta la marca.

Imagino que me lanzas la pregunta por la historia que escribí en el nº 1 de @cartasdedividendo. Es una historia apasionante, digna de una película, una serie o un culebrón. La historia de la familia Dassler es tan increíble como triste y lamentable es que una familia llegara a los extremos que llegó.

Pero si tuviera que quedarme con una, sería Nike. Para quien no la haya leído, le recomiendo encarecidamente la biografía de Phil Knight (el fundador de Nike) titulada “Nunca te pares”. Me parece un testimonio sensacional de lo mucho que cuesta, los sacrificios que conlleva y el desgaste que supone hacer realidad tu ambición empresarial. La historia de Sam Walton (el fundador de Wal Mart) sería otro buen ejemplo y lectura también muy recomendable. Esa dedicación tan exclusiva, esa obsesión por la empresa, no pensar en otra cosa, ir a donde hiciera falta, el trabajo absolutamente por delante de todo,….Supongo que por eso llegaron donde llegaron.

¿En qué no reparas en gastos? ¿Recuerdas el mayor capricho que te has permitido en tu vida?

Creo que llevo una vida de gastos responsable y acorde a mi nivel de ingresos. Ni soy del puño cerrado, ni llevo una vida de derroche. Cuando veo algo que me gusta y me apetece comprar, lo compro siempre que esté acorde a mi nivel de vida. Si me voy de viaje no lo haré en un jet privado pero tampoco lo haré con una mochila, un cartel con el nombre del destino escrito y haciendo autostop a ver si me recoge algún camión.

Antes comentaba la triple conexión que se establece entre ingresos del trabajo + ahorro + inversión a la hora de elaborar un proceso inversor. Pues bien, a nivel personal a esas tres patas hay que sumarle una cuarta que es el gasto. Y por gasto no me refiero a los fijos e inamovibles tipo hipoteca, colegios, ropa o comida. No, por gastos me refiero a ese dinero destinado a lo que podríamos llamar libre albedrío. Yo tengo unos ingresos X, de los cuales hay una serie de gastos irrenunciables que hay que acometer sí o sí. También unas partidas preestablecidas de ahorro que ya tienen destino. Y luego queda el resto. Pues bien, ese dinero es de libre disposición, lo que no significa ni que haya que gastarlo ni que haya que invertirlo. Ni siquiera que haya que hacer nada ese mes con él. Pero si mañana me quiero comprar unas zapatillas Nike porque simplemente me apetece, se paga de ahí. Si quiero cambiarme la tele, se paga de ahí. Si me quiero ir un fin de semana, se paga de ahí.

Yo ahorro e invierto porque quiero mantener un buen nivel de vida en el futuro, pero eso no significa que yo renuncie al disfrute del presente, ni mucho menos. No olvidemos que ahorrar es dejar de gastar ahora para hacerlo más adelante. El concepto es sensacional y responsable, pero en su justa medida. Leo y escucho a gente que ahorra todo lo que puede y más, renunciando a vivir el hoy para el mañana. Yo esto ni lo comparto, ni lo practico. El dinero sirve para lo que sirve. Si tienes tus gastos vitales cubiertos, tu parte del ahorro asignada y éste invertido trabajando para ti, no hay nada de malo en gastar para tu disfrute o capricho  presente. No se trata de guardarlo todo para el futuro pues hay cosas que puedo hacer hoy que me será imposible con 70-80 años.

El último capricho, si lo puedo llamar así, es la reforma de mi piso. Lo cierto es que el verano pasado andaba dándole vueltas a hacer la cocina nueva, pues no me gustaba la que había. Después se fueron desarrollando unos acontecimientos que hicieron que añadiera los baños, después las habitaciones, el falso techo, el comedor,…….Total que todo al suelo y lo hago entero, jajaja. Alguien me dijo que sería mejor meter todo ese dinero que cuesta la obra en las FAANG y financieramente seguro que tiene razón. Pero es lo que comentaba más arriba, la vida no todo es dinero ni todo es guardar para el futuro. Hay que vivir el presente también. Y tengo clarísimo que si no hacía esa obra ahora no la iba a hacer nunca. ¿Tú sabes la cara que pondrán mis hijos cuando vean el pedazo habitación de Marvel que les estoy preparando? Lo que van a disfrutar ahora sería imposible dentro de 5 o 10 años cuando sean mayores.

CONSEJOS

¿Qué le aconsejarías a alguien que, teniendo un buen sueldo, no consigue ahorrar?

La mayoría de las personas de nuestro entorno no suelen preocuparse por el ahorro hasta que suelen estabilizarse social y económicamente, que suele ser sobre los 30 y los 40 años más o menos. A esas alturas, ya tienen un trabajo más o menos estable, pareja, piso o proyecto de tenerlo, hijos,… Y es justo en ese momento cuando el cerebro les hace un clic. Pero es un clic incompleto. Se ven en la necesidad de ahorrar pero para metas de corto/medio plazo como puede ser la entrada de un piso, comprarse un coche, casarse, porque van a tener un hijo, para un viaje,….., pero raro es escucharles que ahorran pensando en su jubilación. Así que lo primero sería felicitarles por dar el paso de no querer gastarse todo el dinero y vivir al día que son dos días para después intentar hacerles ver que al margen de todos esos proyectos que tienen y que están muy bien, deben pensar en su futuro y ahorrar e invertir pensando en él. Empezaría por ahí.

En segundo lugar, sería bueno diseñar un plan de ahorro. Aunque parezca mentira, la mayoría de gente no sabe ahorrar, le cuesta un mundo. Para ellos ahorrar suele ser aquello que sobra a final de mes en la cuenta corriente, es decir, la nómina menos toda la retahíla de gastos. Y eso es una equivocación. Si se quiere ahorrar, hay que establecer un plan con un control de ingresos y gastos a 12 meses vista, establecer tipos medio de ambos, un margen de seguridad, otro para ocio y libre albedrío y así saber con bastante más exactitud qué porcentaje de los ingresos podemos asignar al ahorro. Por mi experiencia, lo mejor es hacer un pre-ahorro que consiste en lo siguiente: se abre una cuenta en otra entidad distinta de la que usamos para el día a día. El día 1, se manda ese ahorro en orden automática como si de un gasto fuera y así desaparece de la cuenta. De ese modo, el ahorro deja de ser aquello que queda a final de mes para ser el primero de los gastos, aquello que tanto hemos leído de “págate a ti primero”. Es muy importante que sea en otra entidad para ahuyentar la tentación de gastarlo.

Por último, maximizar las finanzas domésticas para potenciar todo lo anterior. Desde crear un fondo de reserva o colchón de seguridad (unos 6 meses), eliminar gastos inútiles como por ejemplo no hace falta estar suscrito a todas las plataformas de streaming pues las puedes ir rotando según te convenga (pues activar una y desactivar otra te lleva 30 segundos), aquel gimnasio que pagas y no vas, ese ticket donde pagas 9 lavados de coche y te dan 10 y suele caducar cuando sólo has usado 2,….En general lo que suelen llamarse gastos hormiga y que pueden suponer tranquilamente 150-200 euros mensuales. Con el simple ejercicio de llevar un pequeño control consigues erradicar esa sangría de gastos.

Creo que aplicando todo esto, podría mejorar muchísimo sus finanzas actuales y perspectivas futuras.

¿Qué le aconsejarías a alguien que consigue ahorrar algo todos los meses, pero tiene total aversión por la bolsa y el mundo del dinero, y no quiere dedicarle ni un minuto?

Sinceramente, si alguien tiene ese sentimiento hacia los mercados financieros yo le recomendaría que no invirtiera. Más allá del beneficio económico está el bienestar personal. En mi entorno hay gente de este tipo y, evidentemente, cuando me han preguntado les he aconsejado que no inviertan en bolsa.

Si pasado un tiempo, logran mitigar ese miedo y mantienen el interés pues empezaría (si se diera el caso) por los pasos relatados en la pregunta anterior y después les aconsejaría la lectura de algún libro como pueden ser los de Gregorio para que vayan iniciándose en entender este mundillo. Y conforme vayan convenciéndose pues no queda otra que ponerse en marcha. Quizás y para no complicarse mucho la vida, un indexado puede ser un buen comienzo.

Si hoy tuvieras 20 años, ¿Cambiarías algo en tu forma de invertir?

Sí claro, y más sabiendo lo que sé ahora, jajaja. ¿Quién no ha fantaseado con tener un Delorean y viajar al pasado a lo Marty McFly? Llevaría una lista de la compra (Altria, Apple, Domino´s Pizza, Cintas Corp, Home Depot, Mastercard, Nike, UnitedHealth, Sherwin-Williams,..) pero eso es tan absurdo como tramposo. Es muy difícil contestar a esa pregunta sin mirar por el retrovisor conociendo todo el futuro.  Al final el resultado presente no es más que la suma de todos los aciertos y errores acumulados estos años. Si se ha llegado hasta aquí es que esa suma habrá tenido cosas buenas.

Si puedo haber aprendido de todos esos aciertos y errores y elaborar una especie de simple memorándum: haber empezado a invertir en renta variable antes, centrarse en el crecimiento del dividendo más que en su rendimiento, comprar sólo empresas de excelente calidad y/o diversificar más y mejor desde el principio serían algunos ejemplos de  lecciones y conclusiones aprendidas a lo largo de estos años que, por ejemplo, puedo transmitir a mis hijos y que sean ellos los verdaderos beneficiados de todo ello.

¿Qué consejos le darías a una persona joven que se decide a invertir en bolsa, pero que carece de formación financiera y no sabe por dónde empezar?

Hoy en día y gracias a internet, cualquier persona puede formarse en prácticamente cualquier campo que uno pueda imaginar y además de manera totalmente gratuita, sin horarios ni desplazamientos. Tenemos la inmensa suerte de disponer de una herramienta que nos abre un inmenso abanico de opciones que nos permite aprender un idioma, a cocinar, hacer trucos de magia, practicar yoga o manejar un smartphone por ejemplo. Y también formarse financieramente y en materia inversora.

Yo entiendo que a mucha gente le gustaría saber de finanzas e inversiones, pero le da mucha pereza ponerse a leer sobre ello. Pues siento decirles que una cosa va ligada con la otra. A mí también me hubiera gustado haber nacido de serie sabiendo absolutamente de todo, pero esto no funciona así. Si uno quiere aprender o saber sobre algo, deberá poner de su parte.

Lo que sí puede uno es decidir qué tiempo quiere dedicarle a esto y por tanto acotar el campo de búsqueda. Por ello, la inversión pasiva o indexada es la ideal para la gran mayoría. Es una forma de invertir sencilla, fácil de entender, con bajos costes, accesible a todo el mundo, muy diversificada y por la que conseguirás una rentabilidad que batirá a la mayoría del mercado. Pero incluso para ello, algo de tiempo le tendrá que dedicar a leer sobre ella.

A partir de aquí, cuanto más activo decida ser uno en sus inversiones pues más implicación conlleva. No puedo diseñar una guía sobre qué leer y dónde hacerlo. Ojalá fuera así de sencillo. Lo que sí es seguro es que buscando información se acabará perdiendo más de una vez pues eso nos ha pasado a todos. Con el tiempo, irá aprendiendo a filtrar y centrarse en aquella información que le aporte valor a su proceso inversor.

Y tiene a la comunidad. Estamos todos aquí para ayudar y colaborar en lo que podamos. Que no tenga miedo a preguntar.

¿Qué recomiendas para afrontar mejor el camino hacia la Independencia Financiera?

Primero y principalmente, asumir cuanto antes que la IF es mucho más complicada de conseguir que lo que se suele vender. En segundo lugar, y si tu objetivo es llegar a ella, diseñar un plan que seguirás disciplinadamente. Y tercero, si la opción es vía una cartera de dividendos, asumir que vas a tener que invertir una considerable suma de dinero y durante mucho tiempo.

¿Cuánto dinero quieres? ¿Cómo lo quieres? ¿Cuándo lo necesitarás? Esas tres preguntas son las que Chowder hace cuando alguien le pide que le ayude a montar una cartera de dividendos. La respuesta a esas tres preguntas guiará y marcará cuál es el camino para llegar a tu Independencia Financiera. Así, en función del nivel de vida esperado, del plazo temporal que se disponga, de las obligaciones adquiridas junto a muchas otras variantes, el resultado variará mucho y por tanto también las cantidades a invertir. No es lo mismo una persona que empieza con 20 años que otra que lo hace con 45. No es lo mismo el que se conforma con 1.000 euros al mes porque está soltero, sin hijos, sin hipoteca y yéndose a vivir a un país con un nivel de vida más bajo con una mochila y un saco de dormir que el padre de familia, hipotecado por 20 años, que necesita 40.000 euros al año.

Personalmente no concibo ni comparto el argumento de muchos inversores de bajar el nivel de vida futuro para llegar a esa IF. Cosas como vender mi piso en una ciudad importante para irme a vivir a algún pueblo del interior porque allí los gastos son menores. Si tomas esa decisión que sea porque te apetece, no para acortar plazos porque sino estamos perdiendo calidad de vida y se supone que no es eso lo que buscamos. Al menos yo no.

Sea como sea, si llevamos una gestión de nuestras finanzas responsable, si adquirimos el hábito del ahorro, si además llevamos una vida presente que nos permita también de disfrutar del placer de las pequeñas cosas que da el dinero, si invertimos en una cartera de dividendos crecientes de calidad, si nos mantenemos fieles al plan inversor y tenemos paciencia con todo ello, la mayoría no llegaremos a la IF pero habremos mejorado enormemente nuestra calidad de vida presente y futura.

DESPEDIDA

Muchas gracias por tu tiempo, JordiRP. Siempre es un placer escucharte. Esperamos que las circunstancias nos permitan verte pronto, y animamos a todos los lectores de Dividend Street a que sigan a JordiRP en Twitter (@jordiribera74)  y lean las Cartas del Dividendo.

Un saludo, y ¡hasta el próximo artículo!

Arriba
Esta web utiliza cookies propias y de terceros para su correcto funcionamiento y para fines analíticos. Al hacer clic en el botón Aceptar, acepta el uso de estas tecnologías y el procesamiento de tus datos para estos propósitos. Ver
Privacidad